Según las necesidades productivas de cada momento, el café verde se sube al tostadero, donde se tuesta en máquinas automáticas, a una temperatura constante de 150º. Cuando el café llega a su justo punto de tueste, el maestro tostador lo vacía en el enfriador que con sus palas y una fuerte corriente de aire lo enfría rápidamente con el fin que el producto no se pase de punto. Una vez enfriado, es limpiado de impurezas y transportado a los silos de café tostado.